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Entre el Cuidado y la Exigencia: Volver a lo Esencial

28 may 2025
1 min de lectura



Durante mucho tiempo he sentido una pasión profunda por la nutrición, el autocuidado y los hábitos que nos acercan a una vida más conectada con nosotras mismas. Recientemente terminé mis estudios como dietista, y, con la emoción de empezar a compartir desde el conocimiento, también apareció una sombra: el ruido en redes, la presión por destacar, la comparación constante… y un miedo silencioso: ¿Qué estoy transmitiendo realmente?

Me muevo en este mundo porque creo profundamente que la salud va más allá de contar calorías o tener un cuerpo “perfecto”. La salud —la de verdad— se construye también con descanso, con relaciones que nos sostienen, con placer, con movimiento que disfrutamos, y con una mirada amable hacia nosotras mismas.

Desde hace tiempo noto que muchos mensajes sobre salud han perdido humanidad. Se habla de autocuidado, pero muchas veces disfrazado de rigidez o exigencia. Todo debe ser perfecto: la comida, el cuerpo, la rutina. Y eso cansa. Y aleja.

Yo no quiero hablar desde ahí.

Quiero usar este espacio para reivindicar una forma más real, más compasiva y más integrativa de entender la nutrición y el bienestar. Porque sí, lo que comemos importa. Pero también importa cómo nos hablamos, cómo nos tratamos, si nos permitimos descansar, si estamos conectadas con lo que realmente necesitamos.

Quiero escribir para quienes están cansadas de los extremos. Para quienes han sentido que su cuerpo es un proyecto eterno. Para quienes quieren cuidarse, sí, pero sin que eso implique vivir en guerra consigo mismas.

Bienvenida a este rincón. Vamos a hablar de salud, sí. Pero también de vida.

Gracias por leerme.


 
 
 

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