Dietas y más dietas, exigencia y el espejo en verano

Llega el verano y, con él, esa presión que nos acompaña año tras año, la de “estar listas”. ¿Listas para qué? Para estar "divinas" en ese bikini (si tenemos las narices de ponérnoslo), para ocultar la celulitis, para cumplir con ese cuerpo que supuestamente deberíamos tener. Y muchas veces, sin darnos cuenta, caemos en un bucle agotador: dietas extremas, exigencia desmedida y una relación con la comida que deja de ser natural para convertirse en una batalla.
He visto y vivido cómo mujeres increibles, madres, trabajadoras, mujeres "todoterreno", comprometidas… también pueden ser sus propias juezas más duras. Nos exigimos estar bien, vernos bien, rendir bien... ¡qué agotador! Y en ese camino, muchas veces nos olvidamos de algo esencial: tratarnos con cariño.
Y algo que me toca de cerca, y realmente me gustaría llegar a cambiar en muchas de vosotras, es que llamamos “dieta” a lo que debería ser nuestro estilo de alimentación natural: comer de forma equilibrada, sin culpa, sin castigos, escuchando lo que el cuerpo necesita. Pero siempre disfrutando de alimentos menos sanos, con consciencia, en esos momentos con amigos, pareja, familiares o, con nosotras mismas. Pero no, en vez de eso, una buena alimentación la vemos como un castigo y luego caemos en extremos: dejamos de comer, nos restringimos, nos inflamos a batidos milagrosos, dietas de un sólo alimento... Y te haré "spoiler", esas dietas extremas solo harán que tengas una mala relación con la comida y que esos kilos perdidos vuelvan de vuelta con alguno mas de regalo. Y amiga, lamento decirte que aunque hagamos todo eso, la celulitis seguirá ahí. Las hormonas, los genes, la vida misma… afectan. Y está bien. No somos imperfectas por ello, somos reales.
Cuando descansas lo que tienes que descansar, comes de manera equilibrada, haces ejercicio, te hidratas...no es ninguna tortura ni debería de ser una herramienta para cumplir con esos estándares que parece que se nos exige, sino un acto de amor hacia nosotras mismas. Un acto de autocuidado. Porque no necesitas cumplir con ningun estereotipo para verte "divina".
Este verano reconecta contigo, desde el amor, el respeto, el cariño, la conciencia. Y sobre todo, no vivas para estar dos meses al año perfecta. Cuidate todo el año, y disfruta de esa versión auténtica que eres.
Y este verano no pongas tu energía en esconder lo que eres. Ponla en disfrutar, en sentirte bien, en cuidar de ti sin exigencias, sin culpa, sin dietas que te alejan de tu cuerpo en lugar de acercarte a él.
Gracias por leerme.




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